1.1. La colonización fenicia
1.1. La colonización fenicia
1.1.1 Los fenicios
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| La púrpura de Tiro |
La historia del pueblo fenicio comienza con la convulsión que sufrió toda la cuenca mediterránea a causa de los denominados “Pueblos del Mar” hacia el 1200 a.C. y que no pareció afectar a la franja costera del actual Líbano, donde comienza el mayor desarrollo de las ciudades fenicias en el siglo X a.C.
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| Batalla del Delta entre Ramsés III y los pueblos del mar en el siglo XII a. C. |
Nunca existió una formación estatal fenicia, se trataba de ciudades-estado independientes entre sí (con puntuales alianzas y pactos) gobernadas por monarquías hereditarias con un fuerte sentimiento de adscripción y pertenencia. Las más importantes fueron Tiro, Sidón, Biblos, Arwad, Sarepta y Beirut. Estas ciudades-estado estaban situadas en la costa, en promontorios que permitían dominar una bahía o ensenada donde se ubicaba el puerto. Los productos llegaban por mar y se distribuían al interior mediante las rutas de caravanas. Era un mundo urbano y comercial.
| Fenicia |
Probablemente a través de rutas marítimas ya conocidas en el Bronce Final.
La motivación fue económica. Por un lado, la obligación de pagar el tributo impuesto por Assurnasirpal II hacia el 875 a.C.; por otro, la necesidad de mantener las ciudades como los grandes centros del comercio internacional para poder mantener el nivel de vida de reyes y círculos aristocráticos fenicios.
Se buscaban materias primas, especialmente metales en bruto.
| Mapa de las principales rutas comerciales usadas por los fenicios |
Inicialmente, la apertura de nuevas rutas solo conllevó el establecimiento de puestos de control. Pero la intensificación de los contactos y el descubrimiento de nuevas fuentes de aprovisionamiento de bienes de interés en los lugares que iban conociendo hicieron necesaria una presencia estable de gentes fenicias para una negociación permanente en estos territorios. Estas expediciones llevaron a los fenicios a Chipre, el Egeo, Creta (fundaron Kitión, la primera colonia fenicia, en el siglo IX), Malta, Sicilia, las costas el mar Tirreno, Cerdeña, norte de África (fundaron Cartago en 814 a.C.) y el sur y la costa atlántica de la Península Ibérica (PI). La ciudad más importante de esta empresa fue Tiro.
| Área de excavación de Al Mina (Tiro). |
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| Teatro rectangular en Al Mina (Tiro). |
1.1.2. Fases de la colonización fenicia en la Península Ibérica
Los fenicios entraron en contacto con el territorio del sur peninsular y con la población indígena de forma gradual.
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| Mercante fenicio (Museo de Beirut). |
La precolonización (siglo IX a.C.) es una fase de tanteo y exploración marcada por viajes de reconocimiento con contactos ocasionales con las poblaciones locales para realizar intercambios. Heródoto nos describe cómo se realizaba el llamado “comercio silencioso” o “comercio invisible” con los cartagineses y suponemos que aquí sería similar (se dejaban los objetos para el intercambio en un punto neutral, los nativos los recogían y dejaban otros objetos a cambio, si se consideraban insuficientes se esperaba a que dejaran más hasta que se fijaba el precio). Con el tiempo, el establecimiento de contactos permanentes implica la creación de un lugar específico para llevar a cabo relaciones comerciales continuadas. Podría bastar una estructura para almacenar los productos y alguna construcción para residencia de quienes realizaban los intercambios, con un carácter urbano y, como mucho, alguna actividad artesanal o de transformación. En todo caso, eran factorías y no colonias.
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| Asentamientos fenicios |
La “colonización” (finales del siglo IX y la primera mitad del VI a.C.) se inicia con la fundación de Gadir a la que siguen otros establecimientos a partir del siglo VIII a.C. primero en la costa meridional y más adelante en la atlántica peninsular. Fueron tanto colonias como factorías. La presencia fenicia se consolida en el siglo VII a.C., motivada en parte por una eclosión demográfica que algunos autores vinculan a la llegada de gentes del levante mediterráneo que se desplazan como consecuencia del expansionismo imperialista neoasirio. A partir del siglo VI a.C. debido a varios factores los establecimientos tipo factoría tienden a desparecer e integrarse en los esquemas del mundo indígena. Tradicionalmente, esto se explicaba en relación con la caída de Tiro en el 573 a.C., pero hoy se considera que la repercusión en la PI debió de ser mínima. Hay que tener en cuenta que Gadir incrementó su poder y su actividad comercial a partir de ese momento y que además se detecta un cambio en la estrategia económica y comercial con el surgimiento del dominio cartaginés en la PI.
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| Reconstrucción de la costa de Gadir en tiempo de los fenicios. |
1.1.3. El espacio geográfico de la colonización fenicia
La obtención del metal es lo que empuja a los fenicios a establecerse en la PI. El cinturón pirítico del SO (especialmente Riotinto y Aznalcóllar) les proporcionaron metal, sobre todo plata. Los fenicios se establecieron cerca de estos puntos y siempre en la costa para poder tener fácil salida comercial. Además, elegían zonas con buenos cultivos para abastecer a la población. Principalmente, eligieron tres zonas.
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| Cinturón pirítico del SO |
1. Costa mediterránea: Tras la fundación de Gadir (siguiente apartado), se multiplicaron los asentamientos fenicios de carácter permanente en la costa que va desde el Estrecho de Gibraltar hasta Almería, todos fundados a partir del VIII a.C. Al encontrarse todos ellos al este de Gadir y a poca distancia, se ven como puntos estratégicos de apoyo a la navegación y control comercial. Destacan por provincias:
- Málaga: Cerro del Villar, Malaka, Cerro de Alarcón, Toscanos, Morro de Mezquitilla (necrópolis de Trayamar) y Chorreras.
- Granada: Sexi (actual Almuñecar, con la necrópolis de Laurita)
- Almería: Adra y Baria (necrópolis de Villaricos)
Hay que tener también en cuenta la presencia fenicia en las costas orientales de la península, contemporáneas a las anteriores: La Fonteta (Bajo Segura) y Sa Caleta (Ibiza).
2. Costa atlántica: La fundación de enclaves fenicios se documenta desde finales del siglo VIII a.C. con una doble intención: control territorial de los recursos naturales (metalúrgicos, principalmente estaño) y la expansión de los conocimientos adquiridos en el sudoeste de la península. Castro Marim, Tavira, Abul, Quinta do Almaraz, Olisipo (actual Lisboa) y Santa Olaia, junto al estuario de Mondego, el más alejado de Gadir que se conoce hasta la fecha. También se documenta su presencia en diferentes enclaves de África, concretamente en Marruecos, y Argelia.
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| Distribución de los asentamientos y contactos fenicios |
3. Tarteso (se trata en el apartado 1.2.)
Los poblamientos fenicios fueron de diversa índole, desde ciudades como Gadir (colonias) hasta asentamientos de proyección limitada (factorías). Se produjeron situaciones híbridas, como barrios fenicios en asentamientos indígenas y también la presencia de población indígena en las ciudades fenicias, vinculada a las actividades económicas de la ciudad.
Muchos de estos centros contaban con templos como base para futuras transacciones. Los templos tenían una gran importancia tanto religiosa (era necesario el beneplácito de los dioses para viajes y actividades importantes) como económicas (lugares de transacción comercial).
Las necrópolis se solían ubicar al otro lado del cauce del río, no lejos del lugar de ocupación. Los datos que aportan indican que había un ordenamiento social similar al de las ciudades metropolitanas, con aristocracias diferenciadas del resto de la población. Destaca la necrópolis de Villaricos con más de 2000 tumbas excavadas.
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| Necrópolis de Villaricos |
Las factorías y colonias siguen patrones homogéneos:
- Se localizan en lugares elevados o promontorios costeros (incluso islas) localizados junto a las desembocaduras de los ríos.
- A ser posible, rodeados de zonas llanas y fértiles.
- Con buenos fondeaderos naturales.
- Fáciles de proteger.
Por la calidad de las viviendas y los ajuares sabemos que los colonos debían de recibir buenos lotes de tierra que les garantizaban una holgada existencia.
Se desarrollaba el comercio, la agricultura, ganadería, alfarería, pesca y salazón. Se documenta actividad metalúrgica en algunos enclaves y casos puntuales de elaboración de púrpura.
1.1.4. Gadir
Gadir fue, según la tradición que recogen los autores clásicos, la primera colonia fenicia en el extremo occidental del Mediterráneo. Patérculo recoge una leyenda local que sostenía que había sido fundada por habitantes de Tiro en el 1103 a.C., pero no hay evidencias arqueológicas anteriores a finales del siglo IX a.C.
Estrabón recoge el testimonio de Posidonio sobre la fundación de Gadir. Tras varios viajes (enumera tres pero se cree que pudieron ser más) se evalúan las posibilidades económicas del territorio. Se busca también el favor de la divinidad, por lo que al viaje le habría precedido un oráculo, fundando el lugar en donde los sacrificios fueron favorables.
Los estudios geomorfológicos nos dicen que hacia el año 1000 a.C. Cádiz era un archipiélago formado por tres islas:
- Erytheia, donde se localiza el hábitat.
- Kotinoussa, de mayor tamaño y donde se localiza el templo a Melqart (actual Sancti Petri).
- Antípolis (actual San Fernando).
La posición era ventajosa con una bahía amplia, cerrada por una isla que permitía dos accesos y que enlazaba con el estuario del río Guadalete que daba acceso al interior. Zona apta como puerto, con gran riqueza pesquera y potencial agrícola y a buena distancia de centros como Onuba (plata de Riotinto), golfo tartésico y otros poblados indígenas con los que interesaba interactuar. No obstante, el primer emplazamiento no fue en la actual Cádiz sino en el yacimiento de Castillo de Doña Blanca, en la cabecera de la bahía junto al antiguo estuario del Guadalete en la costa. Allí se fundó Gadir en el s. IX a.C. Los niveles más antiguos de la actual Cádiz son del siglo VIII a.C.
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| Lagar del siglo IV-III a.C. |
La ciudad estaba rodeada por una muralla, contaba con unas 500 viviendas y entre 2000-2500 habitantes. En el yacimiento se ha encontrado material de origen oriental y escorias de plata, plomo y litargirio. Los niveles más antiguos de la actual Cádiz se fechan en el VIII a.C. con una ocupación de cierta intensidad entre la segunda mitad y finales del VII a.C.
Estrabón hace referencia al santuario de Melqart, protector de la ciudad de Tiro. A este santuario viajaban sacerdotes capaces de interpretar los signos y se convirtió en un centro económico regulador de los intercambios. Existieron además otros dos santuarios, el de Astarté en Punta del Nao y el de Baal-Cronos en la isla de San Sebastián. Existen también áreas residenciales con zonas de habitación y otras para actividades artesanales y necrópolis, algunas tumbas de personajes importantes como los sarcófagos antropomorfos conservados en el Museo de Cádiz. Son muestra de una sociedad enriquecida por el comercio con presencia de aristocracia local. En Puerto Real se encontraba la zona portuaria.
1.1.5. Las aportaciones del mundo fenicio al sudoeste peninsular
Los fenicios introdujeron en el sur y suroeste peninsular nuevos elementos que dinamizaron el desarrollo cultural de la población indígena. Estas aportaciones nos ayudan a entender el impacto de la presencia fenicia en la PI:
- Producción minero-metalúrgica: introdujeron el hierro, probablemente al principio ya elaborado y posteriormente incorporaran nuevas técnicas. Aportaron también tecnología metalúrgica más sofisticada, como técnicas de extracción más eficientes o técnicas de refinado y copelación que facilitaron el comercio de la plata.
- Producción cerámica: introdujeron el torno de alfarero, que dio paso a la producción industrial y nuevas formas (ánforas de saco) y técnicas (engobe rojo) de cerámica.
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| Ánfora fenicia del yacimiento de Alt de Benimaquia (siglo vi a. C.) |
- Agricultura: introdujeron el cultivo de vid y olivo, así como algunas leguminosas. Llevaron a cabo la explotación sistemática del esparto (sogas y cordeles para navegación). Nuevos útiles y técnicas agrícolas traídas de oriente.
- Ganadería: nuevas especies como la gallina o el asno.
- Pesca: nuevas técnicas de pesca que permiten grandes capturas. Esto, junto con la explotación de las salinas da lugar a las factorías conserveras (salazones).
- Urbanismo y arquitectura: aportaron la planta rectangular de las casas, lo que permitió construir edificios con planos complejos y unir las casas para proyectar calles. También introdujeron nuevos materiales como mármol, pizarra, basalto, piedra pómez, arcillas y cal que traen consigo nuevas técnicas como el encalado o la construcción con adobes.
- Industria de la púrpura: el famoso tinte que da lugar al nombre por el que conocemos a los fenicios y que se elaboraba a partir de varios moluscos, se producía también en la PI. de manera puntual.
| Bolinus brandaris |
- Desarrollo de circuitos comerciales: tanto en la zona costera como en el interior (precedente de la Vía de la Plata). Fueron un incentivo para la población indígena, que proveía de metales preciosos a cambio de cerámica, conservas y objetos de prestigio.
- Orfebrería: nuevas técnicas y motivos decorativos en bronce.
- Alfabeto.
Desde la fundación de Gadir, y posteriores enclaves, el mantenimiento y duración de los contactos entre indígenas y fenicios pasaron de contactos iniciales esporádicos y meramente comerciales a un sistema de control territorial con influencias hacia el interior, dinamizando a la población autóctona y dando lugar a la cultura tartésica.
1.2. Tarteso
Los primeros en hablar de Tarteso fueron los griegos, situándolo en el extremo occidental del mundo como escenario de algunos de sus mitos. Esto ha llevado a que todo lo relacionado con Tarteso se trate de modo legendario. Pero esta cultura es una realidad histórica.
La primera referencia al topónimo viene de mano de Heródoto en relación al viaje de Coleo de Samos (s. VII a.C.), mencionando también al rey Argantonio, personaje de leyenda. La referencia más completa la debemos a Rufo Festo Avieno, más centrada en aspectos filológicos. A partir de los años 60 los estudios sobre Tarteso se centran en el estricto plano arqueológico.
Aunque no hay unanimidad sobre muchas cuestiones, Tarteso se puede definir como una cultura de raíz atlántica que se originó y desarrolló en el suroeste de la PI como resultado de la interacción y confluencia entre la población indígena y los fenicios, quienes crearon una corriente orientalizante en las formas de vida de estas comunidades.
1.2.1. Cronología de la cultura tartésica
La cultura tartésica se desarrolló en tres fases:
1. Precolonización (siglos XII-IX a.C.): También denominada “Bronce Final Tartésico”. Se define la raíz indígena que recibirá la influencia oriental en la siguiente etapa. Se caracteriza por la presencia de materiales orientales junto a elementos propios del Bronce Final Atlántico (diversos hallazgos en Huelva y Ría de Huelva).
Es una época oscura caracterizada por la ausencia de poblados y con una constatada actividad minera previa a los fenicios. Aparecen depósitos de armas de forma descontextualizada y las expresiones más singulares de este periodo: las “estelas de guerrero tartésicas” o “estelas decoradas del sudoeste”. Estos hallazgos nos hacen pensar en sociedades seminómadas basadas en la explotación ganadera, organizadas en jefaturas, con gran importancia el rol del guerrero para defenderse de las razias para robar ganado, controlar las vías de comunicación y vigilar los medios de producción (minería).
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| Estelas de guerrero tartésicas |
2. Cultura tartésica (siglos VIII- primera mitad del siglo VI a.C.): Tradicionalmente, denominada “Orientalizante”. Se inicia con la llegada de los fenicios y evoluciona paulatinamente a medida que crece la interacción. Su momento de fuerza es en el siglo VII a.C. cuando se documentan las primeras estructuras urbanas con las innovaciones y diseños arquitectónicos de filiación oriental. La vida sedentaria impulsa la agricultura intensiva, la creación de nuevos núcleos de población y la generalización de un nuevo rito funerario.
El final de la cultura tartésica se produce a mediados del siglo VI a.C. Se ha fechado el final de Tarteso en el 535 a.C., fecha de la batalla de Alalía que enfrentó a cartagineses y etruscos contra griegos por el control del Mediterráneo. Las teorías sobre el final de Tarteso son variadas y, posiblemente, la crisis se debiera a la suma de todos o varios de estos factores:
- Cartago habría terminado con Tarteso para apoderarse de la plata peninsular.
- Las invasiones célticas de la Meseta.
- El abandono de las colonias fenicias tras la caída de Tiro en el siglo VI a.C.
- Crisis en el sector agropecuario que llevaría a ocupar las tierras del interior, unido a agotamiento de filones de mineral.
- Estudios geomorfológicos han detectado actividad sísmica en el siglo VI a.C., de modo que pudieran producirse terremotos y tsunamis con la consecuente destrucción de puertos y crisis económica
3. Auge de la periferia (mediados del siglo VI-siglo IV aC): Se produce el colapso de Tarteso y la esencia de la cultura tartésica se proyecta hacia el interior. Las tierras medias del Guadiana viven un desarrollo propio y un fuerte crecimiento demográfico.
1.2.2. Espacio geográfico y poblamiento tartésicos
Diferenciamos el núcleo tartésico y la periferia.
- Zona de Huelva: La capital, con ocupación anterior a la llegada de los fenicios, se convirtió en uno de los centros tartésicos más importantes. La posición ventajosa de Huelva junto a la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y frente a un amplio golfo, le permitió tener un puerto que centralizara la salida de los productos del interior. Su topografía caracterizada por elevaciones permitía establecer zonas de hábitat. En la parte baja de la ciudad se han documentado áreas de viviendas, almacenes y santuarios que indican que hubo un importante emporio visitado por diferentes poblaciones del Mediterráneo, lo que se refleja también en La Joya, su necrópolis más importante. La adopción de técnicas de construcción orientales se observa a partir de la primera mitad del siglo VIII a.C. La gran riqueza de la zona radica en la explotación metalúrgica, especialmente plata, destacando las minas de Río Tinto y Tharsis. Dentro del territorio controlado por Huelva destacan los asentamientos de Niebla, San Bartolomé de Almonte y Tejada la Vieja. Contaron con bosques de encina y alcornoque para conseguir el combustible para fundir el metal, pero la ausencia de suelos fértiles debió causar la rápida colonización de las vegas del Guadalquivir.
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| Necrópolis La Joya (Huelva) |
- Desembocadura del Guadalquivir: Hacia finales del siglo VIII a.C. se concentraba aquí la mayor densidad de población tartésica. Esta región destaca por la fertilidad de sus tierras. El centro más importante era Spal, el punto más al interior al que se accedía en barco, frente a él se alzaba el santuario de El Carambolo consagrado a los dioses Baal y Astarté (Tesoro de El Carambolo). De este yacimiento procede la característica cerámica tipo Carambolo decorada con motivos geométricos de pintura rojiza sobre superficie bruñida o engobada (la pasta de arcilla que se aplica a los objetos de barro antes de cocerlos, para dar les una superficie lisa y vidriada). Otros asentamientos son Carmona, Montemolín, Vico, Mesa de Setefilla, Coria del Río y Cerro Macareno.
| Santuario de El Carambolo |
- Área en torno a Cádiz: No contamos con muchos datos sobre esta zona. Los yacimientos más importantes son la necrópolis de las Cumbres (al norte del yacimiento fenicio del Castillo de Doña Blanca) y Mesas de Asta (Jerez de la Frontera), próximo al estuario del Guadalete y con gran importancia estratégica por su ubicación que le permitía controlar la actividad costera y la de tierras del interior.
- A través de la cuenca media del Guadiana, por el pasillo natural que une este río con el Guadalquivir a través de la provincia de Córdoba, siendo Medellín el centro aglutinador de este territorio, se perciben ciertas influencias de la colonización oriental a través de manifestaciones materiales muy puntuales.
- A mediados del siglo VII a.C. comunidades tartésicas se asientan en Baja Extremadura y la parte más occidental de la Meseta sur. Se trata de poblados en llano, carentes de defensas que aplican técnicas arquitectónicas tartésicas.
- Desde finales del siglo VII, principios del VI a. C. la influencia llega al valle medio del Tajo, siendo los lugares más significativos Aliseda, Talavera la Vieja, Torrejón de Abajo o Cerro de la Mesa.
- La vía de comunicación más importante de la época parece ser el corredor formado por Los Pedroches (Córdoba) que comunicaba con el valle de La Serena (Badajoz) que, a su vez, a través de los ríos Zújar y Guadiana, comunicaba a la periferia con el núcleo tartésico. Por estas vías circularían productos y personas que transformaron la economía y aceleraron los procesos sociales hasta el cambio cultural.
- A mediados del siglo VI a.C. la periferia alcanzó su máximo desarrollo económico y cultural.
1.2.3. La economía de Tarteso
- Minería y metalurgia: Las zonas mineras más importantes fueron Riotinto y Aznalcóllar. A estos se asociaron poblados mineros como Cerro Salomón y Quebrantahuesos a Riotinto y Tejada la Vieja y San Bartolomé de Almonte a Aznalcóllar. Se extraía principalmente plata y también cobre y se abastecían de estaño del interior para la elaboración de bronce (armas y otros objetos). Estos poblados fueron generalmente pobres, con una organización simple del trabajo, donde pervivió la producción doméstica (encontrados útiles de extracción y metalurgia en espacios de habitación). Se han encontrado en ellos hornos, toberas, escorias, etc. Un buen ejemplo es Tejada la Vieja, poblado estructurado en trama urbana con calles y fortificado con una muralla construida con técnicas orientales, que hacen evidente la intervención fenicia. En la metalurgia es donde vemos cómo la colaboración entre indígenas y fenicios es más evidente, con intereses mutuos: los indígenas controlaban los centros de producción de la plata, pero necesitaban del plomo y de las innovadoras técnicas de extracción traídas por los fenicios.
- Comercio: Las jefaturas indígenas se encargaban del transporte a los puertos costeros del Atlántico y allí los fenicios se encargaba de su exportación. También se exportaban pieles, carne o lana (se han encontrado almacenes para guardar excedentes). A cambio se recibían manufacturas y artículos de lujo del Mediterráneo oriental o de las colonias occidentales (joyas, cerámicas finas, marfil, perfumes...). Además de las rutas marítimas controladas por los fenicios existía el comercio por vía terrestre y fluvial hacia las tierras del interior.
- Agricultura y ganadería: La economía se basaba en la agricultura y la ganadería. El aumento de población estimuló la actividad agropecuaria, aprovechando para esto las tierras fértiles de las vegas de los ríos, especialmente las riberas del Guadalquivir y la región de los Alcores que vieron incrementada su población desde el siglo VIII a.C. Los fenicios introdujeron medios tecnológicos que permitieron una agricultura más intensiva. Introdujeron las leguminosas, nuevas variedades frutícolas, hortícolas y de cereales que permitieron diversificar la dieta. Destaca la introducción de la vid y el olivo. Desconocemos las formas de propiedad y explotación de la tierra, pero se considera que fue la ocupación de tierras agrícolas lo que propició el nacimiento del Estado en Tarteso, inspirado seguramente por la estructura llevada por los fenicios. La multiplicación de asentamientos destinados a la actividad agrícola propició la estabulación ganadera, con nuevas especies como la gallina y el burro, el aumento de la explotación de cabras y ovejas y la introducción del cerdo en la alimentación. En las zonas costeras la dieta se completaba con la pesca y en el interior la caza debió de jugar un papel importante.
- Pesca y salazones: Especial relevancia la explotación, producción y comercialización de la sal marina y de los recursos del mar (atún, bonito y corvina). La industria de la salazón fue una de las más importantes.
- Artesanía: La introducción del torno de alfarero hizo posible el aumento de la producción cerámica con temas y tipos orientales e indígenas. Se realizaron recipientes para la comercialización de los productos destinados a la exportación y útiles para la población. También vajillas de lujo. En orfebrería se sustituyen los adornos de oro macizo por los de oro hueco con técnicas y decoraciones orientales, pero con formas e imágenes propias del mundo indígena. Se trabaja también el bronce (orfebrería toréutica) y el marfil (orfebrería eboraria). Con el aumento del tráfico marino también se presupone aumento de la mano de obra destinada a la industria naval, tanto trabajando la madera para los barcos como el lino para las velas.














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